Esta vez nos tocan ballenas por la mañana. El día empieza peor: tardamos una hora en ver la primera ballena, en superficie. Se nos acerca a curiosear, pero sólo unos segundos. Es un ejemplar nervioso, que canta a menudo, por lo que le habían bautizado como "Le Chanteur".
Subiendo
Tras casi otra hora de intentos, vemos una pareja y otro macho cerca, hasta cinco ballenas distintas. Pero son más esquivas que las del día anterior.
Las barcas
Mientras tanto, el grupo que iba a bucear por la tarde, hizo la excursión alrededor de la isla, conducidos por Mamá Ariana, que aprovechaba para visitar a la familia y hacer la compra. De todas formas, les gustó. Habían visitado también unas cuevas cercanas y una playa donde habían visto pulpos y estaban a un paseo de distancia. Comimos ensalada, cordero y macedonia de frutas.
Hibiscos y otras flores
Un poco de lectura en la playa, una siesta y un paseo hasta que la llovizna nos obligó a regresar ocuparon el resto de la tarde. Estaba nublado y el mar más picado. De cena, otra vez sashimi, lo que no provocó demasiado entusiasmo entre los comensales.
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