Hotel Luxor
Vamos en un taxi-lanzadera a nuestro hotel: el Luxor. El hotel es increíble: una gran pirámide de cristal y cartón piedra a modo de grandes estatuas y columnas egipcias. Por dentro, la pirámide está hueca y los obeliscos, barrios árabes, grandes esfinges y otros motivos egipcios te llenan de estupor. No se sabe si reír o gritar de asombro.
Camelot
El hotel no acepta nuevos clientes hasta eso de las 2 de la tarde, asi que dejamos las maletas en el hotel y nos damos una vuelta por el Strip para hacer tiempo. Junto al Luxor está el hotel Camelot, que recrea el ambiente medieval del Rey Arturo. El mago Merlín se asoma por una ventana, con un traje lila y su capirote. El color del hotel es blanco, llamativo a más no poder.
Al otro lado está el MGM, con grandes leones y figuras doradas.
Los hoteles-casinos se suceden, a cual más extravagante: El New York-New York parece una ciudad de rascacielos apiñada, con su estatua de la Libertad y hasta una montaña rusa auténtica.
El Montecarlo, El Caesar's Palace, El Treasury Island, El Bellaggio... Cada hotel ocupa una extensión sorprendente. No es menos chocante encontrar estas fuentes, lagunas, cataratas, enmedio del desierto de Nevada.
El Paris tiene un globo enorme, una torre Eiffel y edificios representativos de la ciudad.
Y qué decir del Venezia, con sus góndolas motorizadas y sus canales, con sus empedrados y sus puentes. Los gondoleros van cantando mientras simulan que impulsan las barcazas por todo el hotel., plagado de tiendas lujosas.
El Strip recorre varios kilómetros. A medida que avanzamos vamos
encontrando hoteles más antiguos, todos llamativos, pero sin llegar
a los de la zona más moderna.
Centenares de hispanos reparten publicidad de los espectáculos más o menos públicos que ofrece esta ciudad del ocio.
Vemos muchas familias, cuando teníamos la idea de que lo que más íbamos a encontrar sobre todo adultos. Las Vegas está convirtiéndose en un centro de recreo para todos los públicos, así como un centro importante de convenciones.
Los alquileres de vehículos de los coches más llamativos: Hammers, Ferraris, Mustangs, Rolls, prototipos de feria, nada es suficiente para esta ciudad.
Los casinos rifan de todo, a menudo vehículos lujosos, rodeados de tragaperras o grandes carteles luminosos anunciando premios millonarios.
Claro que no deja de hacer gracia ver cómo anuncian también, a bombo y platillo, premios que parecería irrisorios si diéramos crédito a todo lo que vemos. Entre tanto premio millonario, es cutre que publiquen reportajes de a Fulanito le han tocado 20 o 25.000 dólares. Véanle aquí cobrando su cheque.
Cientos de restaurantes de todos los tipos abundan por doquier.
El agua, que derrochan en las fuentes, la cobran a precio de oro. Y es
un agua repulsiva, desalinizada y des-todo.
Galería de almacenes Aladdin
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