Llegó finalmente el día de abandonar el Parque y regresar a Salt Lake City. Decidimos regresar por Grand Teton, tras visitar el punto más famoso del Parque: el famoso Old Faithful.
Pero antes, visitamos algunas de las formaciones más bellas del parque resultado de la actividad geotermal. Una serie de bandejas superpuestas con variado colorido y agua cayendo en cascada de unas a otras forma un complejo increíble, de cuento.
En Old Faithful nos espera un amplio aparcamiento y unas gradas de madera semicirculares, cerca del hotel de madera, según dicen el edificio de madera más grande del mundo.
La gente va llegando y va ocupando su sitio mientras el viejo géiser duerme.
No pasa mucho tiempo hasta que la gente empieza a impacientarse y hacer bromas sobre la "fidelidad" del géiser. Pequeñas salidas de vapor van dando emoción al acontecimiento, mientras la gente prepara sus cámaras y las vuelve a guardar.
Finalmente, el géiser entra en erupción durante un minuto aproximadamente, lanzando chorros de agua y vapor a decenas de metros de altura, quizá unos 50 metros.
Las erupciones se vienen produciendo cada 50 minutos aproximadamente.
Dejamos finalmente el Parque por la salida sur y nos adentramos en el Parque
de Grand Teton. Pronto nos damos cuenta de que lo que dicen las guías
es cierto. Este sí es un parque de majestuosos paisajes. Lamentablemente,
no tenemos demasiado tiempo para visitarlo, y el tiempo no acompaña.
Está bastante nublado e incluso nos llovizna mientras comemos en
unas mesas que sirven de merendero (y estamos solos).
Continuamos camino a través de los bosques nacionales que hacen frontera entre Idaho y Wyoming, bosques espectaculares, donde podemos observar algún coyote entre los matorrales.
A nuestra llegada a Salt Lake City, nos espera la desagradable experiencia
de la encargada de recepción del Hotel Marriott. No aceptó los
fax-vouchers de nuestra agencia, a pesar de insistirle en que comprobara que
habíamos pagado unos días antes con ellos y no mostró
la menor educación.
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