Martes, 20 de agosto

Decidimos recorrer el primer día el círculo norte de las carreteras del parque. Eso incluye las zonas de Norris y  Mammoth Springs, ricas en géiseres, fumarolas, manantiales termales, pozas, etc. Entre ambas, se atraviesa el desfiladero conocido como La Puerta Dorada ("The Golden Gate"), donde paramos a tomar fotografías de las rocas que lo adornan.

Los manantiales de agua caliente
Los manantiales de agua caliente

Más adelante, se puede visitar una sequoya milenaria fosilizada. Antes había dos, pero los turistas se llevaron una astilla a astilla. Ahora la que queda está protegida por una verja. En la zona hay formaciones interesantes de lava.

Las pozas
Las pozas

El Cañón del Yellowstone
El Cañón de Yellowstone

Algo más adelante se encuentra uno de los accidentes más espectaculares e inesperados de todo el viaje: el cañón del Yellowstone, donde un río de un color irreal discurre entre paredes de roca amarilla, a las que posiblemente debe su nombre al Parque.

Desde la carretera, hay varios miradores desde donde se aprecia la majestuosidad del cañón, a la vez que se puede ver un águila pescadora (osprey) volando con mínimo esfuerzo gracias a las corrientes de aire, con su nido bien protegido por lo escarpado de la pendiente.

Existen también rutas que recorren otras partes del Cañón y que vale la pena hacer por la belleza de las vistas a todo lo largo del camino.

En tamaño no es comparable al del Colorado, pero en belleza y colorido, poco tiene que envidiarle.

El paisaje cambia drásticamente y discurre más adelante por praderas donde no es difícil ver manadas de bisontes. Estos grandes animales, después de su casi total aniquilación debido a su intensiva caza en el pasado, están recobrándose aquí esperanzadoramente de su casi exterminio.

Es difícil perderse ningún animal según se conduce por las carreteras de Yellowstone, ya que los coches se echan a la cuneta y cientos de personas se dirigen inconscientes del peligro a ver de cerca a los animales, con claro peligro de sufrir una acometida, a pesar de las reiteradas recomendaciones de no acercarse a menos de 25 yardas de ningún animal, 200 en el caso de los osos.

Los bisontes en la pradera
Los bisontes en la pradera

Para terminar la jornada, recorremos a pie un tramo de Fountain Flat Drive, hasta el Goose Lake.

Por la noche cenamos en un restaurante decorado al estilo de los 50, con skay rojo y trato casi familiar, que frecuentaríamos a partir de entonces.

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