Viernes

LLegamos a Monfragüe de noche, tras casi perdernos al equivocar el desvío desde la Carretera de Navalmoral de la Mata a Plasencia. Nos hospedamos, como todos los años, en un bungalow del Camping a la salida del Parque en la Carretera de Villarreal de San Carlos a Plasencia. 

Sábado por la mañana

Punto de partida (río Tajo)
Punto de partida (río Tajo)

Luci bajo un alcornoque
Luci bajo un alcornoque

Tras un rápido desayuno, vamos a Villarreal. Allí, en el Centro de Información, conseguimos autorización para realizar la ruta hacia Torrejón El Rubio, que atravieasa una zona restringida del Parque. La ruta sale de Villarreal, pero nosotros ganamos terreno y partimos desde el río, dejando el coche nada más pasar el puente.

Desde un recodo del río, el camino asciende suavemente hacia lo alto del monte, primero al costado de un cauce de un arroyo casi seco, luego por un alcornocal. Allí, nos sorprende un alimoche emprendiendo el vuelo a escasos metros de donde nos hallábamos y pasándonos por encima, casi rozándonos. En la subida, se ven ocasionalmente buitres y algún águila volando en lontananza.

Más tarde, se llega a una zona llena de jara en flor, en la que paramos para montar el telescopio; inútil, ya que las aves parece que juegan a ocultarse cuando más preparado estás y luego te sorprenden desprevenido, como el alimoche. La senda está marcada por unas estacas con pintura violeta cada cien metros aproximadamente. El camino discurre más arriba entre distintos árboles: madroños, alcornoques, encinas, etc. hasta la cima, desde la que se contempla extendiéndose hasta el horizonte el encinar salpicado de alcornoques que puebla la llanura hasta Torrejón el Rubio.

Desde lo alto, se ve algún cortijo rodeado de prados donde pastan las reses.

El Cortijo
El cortijo

Luci bajo un alcornoque
El cazador de serpientes

Emprendemos la bajada, por un camino lleno de piedras sueltas, bastante molesto para nuestros castigados tobillos y rodillas. En el descenso, encontramos una piel de culebra, entera de la cabeza a la punta de la cola, de la que sacamos algunas fotos.

Abajo, el terreno está encharcado y te hundes fácilmente en el barro hasta más arriba del tobillo. Hay muchas piedras diseminadas, pero se hunden igualmente al apoyarse. Hay algo de ganado: reses y caballos, que, ora pastan indiferentes, ora te observan rumiando. Mientras buscamos un camino por el que atravesar la zona sin enfangarnos, nos adelanta una pareja mayor que encuentra, aparentemente despreocupada un camino más o menos seco. Volvemos atrás nuestros pasos y les seguimos, adentrándonos en la Cañada Real que por allí se reinicia, una vez salidos del Parque.

El camino es agotador, pues vamos todo el rato de piedra en piedra, teniendo ciudado porque se mueven o se hunden con facilidad. Decidimos finalmente tomar el almuerzo a la sombra de un alcornoque.

La zona no es idónea para una comida, porque hay demasiados excrementos diseminados por todo, pero la cerca impide alejarse de allí y está todo igual. Buscamos un stiio más o menos limpio y nos sentamos a descansar y reponer fuerzas.

Unos caballos nos visitan, aunque nos rehuyen cuando intento acercarme.

Caballos en la Cañada
Caballos en la cañada

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